24-01-2012 18:18
En la Vega Baja se han vendido en 2011 más 9.200 viviendas. La mayoría de segunda mano. Esa actividad supone unos 65 millones de euros de ingresos para la administración autonómica y Estatal, sólo en impuestos directos, según anunció ayer la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas de Torrevieja y la Vega Baja (Procosta). Y a lo que hay que añadir los ingresos por las correspondientes plusvalías en los ayuntamientos, porque en la mayoría de los casos se trata de compra y venta de casas de segunda mano y que llevan años levantadas. Sólo 500 (el 5,3%) de las operaciones registradas por el Instituto Nacional de Estadística son viviendas nuevas, por lo que la incidencia en la creación de empleo es todavía limitada.
Orihuela y Torrevieja suman el 65% del total de las ventas y entre esos dos municipios y Guardamar, Pilar de la Horadada y Rojales acumulan el 81% del total (7.462 viviendas). Todos son municipios del litoral del Bajo Segura a excepción de Rojales que cuenta con una abultada planta de vivienda turística en su núcleo de Ciudad Quesada. Sólo en este municipio se han vendido 510 viviendas.
Los constructores y promotores de viviendas en la Vega Baja están vendiendo sobre plano sus nuevas promociones, no porque haya una avalancha de compradores, sino para garantizarse la fidelidad de los que puedan estar interesados garantizándoles la calidad del producto desde el principio. Además financian sus proyectos con recursos propios, por lo que arriesgan más al no contar con la liquidez de las entidades financieras, que además se han convertido en sus principales competidores al poner en el mercado sus stocks de viviendas procedentes de ejecuciones hipotecarias y concursos de acreedores de las propias constructoras. Es otra de las consecuencias de la crisis económica.
Antonio Navarro, presidente de Procosta, no le resulta contraproducente que en toda la comarca exista una previsión de construcción de 1.000 nuevas viviendas en 15 promociones; máxime, cuando en algunos casos se van a levantar junto a parcelas repletas de viviendas turístico-residenciales a medio terminar de empresas que entraron en quiebra durante el boom. "Esa cifra de un millar puede resultar modesta todavía, pero es llamativa frente a los registros "bajo cero" de 2009, 2010 y 2011". Algo que, aseguran las mismas fuentes, mejorará la economía de familias de municipios del interior de la comarca que se han dedicado al sector de la construcción y ahora en el paro.
"La demanda pide un producto muy específico y las empresas han aprendido de la crisis y lo ofrecen muy trabajado desde el principio", explicó ayer en rueda de prensa junto a la teniente alcalde de Orihuela, Antonia Moreno. Este es el municipio que más expectativas de crecimiento tiene en el sector, no solo en la comarca también en la provincia, no sólo por las estadísticas de compraventa, también por la concesión de visados en 2011, el aumento de población, tras rebasar las 90.000 personas o la puesta en marcha del mayor centro comercial en la costa desde Guardamar al norte de Murcia.
Para el representante de los promotores el turismo residencial de la Vega Baja "va a seguir dependiendo de los clientes procedentes de los países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca) y también de Rusia y recordó que eso países emisores mantienen un ritmo de crecimiento constante. En el caso de la Federación Rusa por encima del 6% anual.
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